La enorme rueda, la que mueve todo, la que gira y al momento pasa de nuevo por el mismo sitio, la que se equivoca, la que tropieza y mete la pata. Esa que un instante ve las cosas con un perfil y una apariencia, la que es capaz de hacer un formato de un aspecto, y en el segundo siguiente, cambia el estilo, el modo y la manera. La rueda que como marionetas nos impulsa, agita y estimula, y en breve nos sujeta, nos detiene y paraliza. En ocasiones dobla advirtiendo y contemplando minuciosamente lo que hay a su paso, en otras voltea, gira con fuerza presurosa y repentina. Se perpetua y reside entre nosotros, nos acecha, nos advierte y curiosea, ella que parece permanecer ajena, constante e imperecedera nos sobrevive.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
martes, 13 de octubre de 2009
Rueda
La enorme rueda, la que mueve todo, la que gira y al momento pasa de nuevo por el mismo sitio, la que se equivoca, la que tropieza y mete la pata. Esa que un instante ve las cosas con un perfil y una apariencia, la que es capaz de hacer un formato de un aspecto, y en el segundo siguiente, cambia el estilo, el modo y la manera. La rueda que como marionetas nos impulsa, agita y estimula, y en breve nos sujeta, nos detiene y paraliza. En ocasiones dobla advirtiendo y contemplando minuciosamente lo que hay a su paso, en otras voltea, gira con fuerza presurosa y repentina. Se perpetua y reside entre nosotros, nos acecha, nos advierte y curiosea, ella que parece permanecer ajena, constante e imperecedera nos sobrevive.