No era el efecto del viento, no era el día o la noche, tampoco los rayos del sol o el influjo de la luna, no era la magia del amanecer , ni la enajenación del ocaso, tampoco la sutileza de una sonrisa, o el brío de una mirada, el vigor de un gesto, o la frescura de un abrazo. No lo era, nada era, la esencia que debía hallarse y subsistir, permanecía ausente y disipada con una decadencia de lo más volátil. Si nada es, ¿por qué permanece? Si se mira desde tan arriba la fisura es menuda. Y la nada sigue siendo nada sigue siendo ausencia. El peso es específico, sin querer lo más preciso se delimita. Nunca el efecto del viento se llevo lo que trajoEl ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
domingo, 11 de octubre de 2009
No era
No era el efecto del viento, no era el día o la noche, tampoco los rayos del sol o el influjo de la luna, no era la magia del amanecer , ni la enajenación del ocaso, tampoco la sutileza de una sonrisa, o el brío de una mirada, el vigor de un gesto, o la frescura de un abrazo. No lo era, nada era, la esencia que debía hallarse y subsistir, permanecía ausente y disipada con una decadencia de lo más volátil. Si nada es, ¿por qué permanece? Si se mira desde tan arriba la fisura es menuda. Y la nada sigue siendo nada sigue siendo ausencia. El peso es específico, sin querer lo más preciso se delimita. Nunca el efecto del viento se llevo lo que trajo