Hay un brillo cegador que emborracha los ojos, flechas enclaustradas de Dulcineas y Quijotes haciendo tangibles sables y saetas, el resplandor de la noche cae, mi nombre se abraza a tu costado, las ganas viven siempre son ganas y no pretenden quedarse donde reside el silencio.El destello hace que la nostalgia llegue a pasos lentos a mi corazón y la noche plata queda atrapada en un secreto fiel e infinito, atravieso la calma y al derramar mi copa aumenta la sed. Abro un horizonte dando vueltas al olvido, estaré hecha de instantes, renaciendo de reflejos cada día, sin cansancio, con el equipaje hecho y el inventario.