lunes, 26 de octubre de 2009

Otoño

Ruedan las hojas secas que el otoño deja caer incendia la sangre, eterniza el momento, mares monótonos y en calma de colores opacos distancia insalvable entre un sentir y otro, el ocre y el color rojo ensucian la tierra, el horizonte se cubre de oro terracota. En el sendero se percibe la calma y en la fría oscuridad revelaciones distantes de miradas, que persiguen el olor del viento y el crujir del color tostado bajo mis pies, en lucha por unirse y confundirse al reflejo recíproco que absorbe los tenues rayos de sol. Con luz mortecina y pálida carente de vida, intentan reunir a quienes nacen solos compartiendo un espacio en sabanas frías, rescates de la ultima chispa de fantasía y sensibilidad.