Su silueta alargada y fina se apreciaba en el principio de la acera, al andar simulaba un movimiento sensual que batía con gracia su vestido, siempre gustó de usar zapatos de tacón por aquello que hacen más esbelta la figura, aun así desgreñada y sucia, tenia ese aquel de las mujeres de clase, unos ojos negros grandes y profundos, como la noche en la que se movía, una nariz graciosa y pequeña, y unos labios grandes y perfilados, como tallados por un escultor. Pero a pesar de todo, no podía disimular la frialdad de su rostro, y la oscuridad de su mirada. Fue tanto el dolor pasado, fueron tantos los sinsabores que en su vida había tenido, que un día el hastío, la soledad y el abandono, la llevaron a tomar el más fácil de los caminos. El vacío creo una mala canción, una mirada ciega busco y busco un color que no encontró, hoy una fuerza prepotente y altanera se impone a tu vida, arrastrando con ella tu castigado y pálido corazón. Si fuera cierto que las estrellas se llevan el brillo de las personas que mueren, la tuya tendrá una luz cegadora.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
sábado, 31 de octubre de 2009
Luz cegadora
Su silueta alargada y fina se apreciaba en el principio de la acera, al andar simulaba un movimiento sensual que batía con gracia su vestido, siempre gustó de usar zapatos de tacón por aquello que hacen más esbelta la figura, aun así desgreñada y sucia, tenia ese aquel de las mujeres de clase, unos ojos negros grandes y profundos, como la noche en la que se movía, una nariz graciosa y pequeña, y unos labios grandes y perfilados, como tallados por un escultor. Pero a pesar de todo, no podía disimular la frialdad de su rostro, y la oscuridad de su mirada. Fue tanto el dolor pasado, fueron tantos los sinsabores que en su vida había tenido, que un día el hastío, la soledad y el abandono, la llevaron a tomar el más fácil de los caminos. El vacío creo una mala canción, una mirada ciega busco y busco un color que no encontró, hoy una fuerza prepotente y altanera se impone a tu vida, arrastrando con ella tu castigado y pálido corazón. Si fuera cierto que las estrellas se llevan el brillo de las personas que mueren, la tuya tendrá una luz cegadora.