miércoles, 28 de octubre de 2009

Altiva sonrisa

De repente en el más profundo de los sueños, un sobresalto, parecía como si un ejercito de soldados diminutos pasearan por sus venas, emergiendo con la obsesión de deambular por el fluido sanguíneo, millones de partículas de ternura deslizándose con leve rugido. Las cortinas que tejió el amor se levantan como telones de un escenario, para dar empuje al suave viento que silba dando salida a la tropa. Se vislumbra una luna menguante, que se precipita y sumerge en las aguas, el tiempo ha de atar los hilos del raciocinio, entonando la suplica de la muda imaginación. Los cariños deben ser sinceros, no se pueden dar migajas de un cariño coloquial, la desidia es un credo irónico y ronco, que asfixia las paredes del miedo, hoy como ayer no está convaleciente, nada desvanece la sutileza de su altiva sonrisa.