martes, 24 de noviembre de 2009

Palabra engañosa

No des luz a la palabra viéndola engañosa, huira en bandadas de la lengua creyendo que un día será esperanza, se desborda a la deriva y se alborota en el pecho del extraño. Se jacta por momentos y con un beso de Judas se destruye. Se presta y se sopla, como la cobra con su veneno en el colmillo, te traspasa la dermis, a veces es un grito volátil como la pólvora. Se acaba en el momento, si la sonrisa ha cerrado los labios, surge con la ira, en un instante de pánico reaparecen los temores del horror con hache, con frases hechas que matan. La palabra engañosa es una pintura sobre una lona interminable, donde siempre sobran o faltan detalles. Toca fondo cuando menos te lo esperas en el rincón remoto de la existencia, divide el equilibrio de la fuerza, su poder de ficción oscilante te intimida. La palabra engañosa es la mentira, vale poco, quien miente engaña y el que quiere engañar miente, si se repite mil veces se convierte en la verdad del que lo pronuncia. Si se actúa así, más tarde o más temprano imperará la verdad.