martes, 10 de noviembre de 2009

Noviembre

Otro mes de Noviembre sin abrazos, otro año que entre silencio y soledad sigo llorando, en medio de un nuevo otoño ausente de caricias y besos, donde no tengo nada, no sé cómo puedo ni sé hasta cuándo. ¿Dónde habita el sollozo? ¿Dónde mi existencia? Llegó hasta mí, el golpe certero que sesgó mi vida. Es mejor morir que agonizar, duele más la tortura de una subsistencia atormentada.
Corre un día y otro día unos rayos de sol frágiles siguen mirándome, ante mí, un vacío sin pretexto, que parece pasear inquieto. Soy yo, solo yo, y la soledad de lo absoluto en este silencio desgarrante. Todo se marchó sin avisar no hubo ni siquiera un hasta luego, un instante fugaz me arrebató todo, asumo la causa de mi insomnio y mi desvelo. Aunque nunca nada es suficiente, a cada instante entrego un trozo de mi vida. Yo quise y aun quiero, atesorar amores y recuerdos. Habrá un momento donde rebrotaran mis latidos, resurgirá mi respiración, retornará la emoción, aparecerán hilitos de amor, que tejerán la venda que suturará el dolor. Para estar otra vez ilusionada, otra vez enamorada y otra vez correspondida.