Entre el Éufrates y el Tigris, recórreme los relieves que el sudor bautizó con gemidos. Donde convergen el edén y el infierno traspórtame con tus besos, al tiempo que del licor de la saliva de tus labios bebo y desgrano el divino contacto que grita un te amo en silencio. Acariciarnos transitando cada célula con esencia de gesta, suspirando con éxtasis en esta nuestra entrega. Tú te acercas, yo henchida de deseo, mientras se deslizan nuestras siluetas, mi boca baja por tu cuello mordiéndote despacio y tu lengua dibuja el amor en mi cuerpo, me enloqueces, desciendes lentamente a encontrarte con el infinito que se encuentra entre mis piernas. Usurpado por mis manos tu campo abierto, crece, al mimo que mi tacto le presta. El aroma es el de nuestra intimidad y hay un ritmo sin control con gestos evidentes, entre el arco de tu espalda y mi cintura. Nos desquicia y nos lleva a la locura, a mi, la forma en que respiras, y a ti, el modo en que te miro. Con suaves movimientos pendulares te pierdes en mi interior penetras en mi cuerpo y sales por mi alma, fundiéndonos en uno solo, encontrando el punto en el que gimo. Fusionados en nuestra entrega reventamos de placer, volcán, huracán, caudal de pasión, manantial. Somos orgasmo.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Éufrates y Tigris
Entre el Éufrates y el Tigris, recórreme los relieves que el sudor bautizó con gemidos. Donde convergen el edén y el infierno traspórtame con tus besos, al tiempo que del licor de la saliva de tus labios bebo y desgrano el divino contacto que grita un te amo en silencio. Acariciarnos transitando cada célula con esencia de gesta, suspirando con éxtasis en esta nuestra entrega. Tú te acercas, yo henchida de deseo, mientras se deslizan nuestras siluetas, mi boca baja por tu cuello mordiéndote despacio y tu lengua dibuja el amor en mi cuerpo, me enloqueces, desciendes lentamente a encontrarte con el infinito que se encuentra entre mis piernas. Usurpado por mis manos tu campo abierto, crece, al mimo que mi tacto le presta. El aroma es el de nuestra intimidad y hay un ritmo sin control con gestos evidentes, entre el arco de tu espalda y mi cintura. Nos desquicia y nos lleva a la locura, a mi, la forma en que respiras, y a ti, el modo en que te miro. Con suaves movimientos pendulares te pierdes en mi interior penetras en mi cuerpo y sales por mi alma, fundiéndonos en uno solo, encontrando el punto en el que gimo. Fusionados en nuestra entrega reventamos de placer, volcán, huracán, caudal de pasión, manantial. Somos orgasmo.