viernes, 30 de julio de 2010

Todo quedó en su mismo sitio.

Había pasado el tiempo deprisa, mas que corrido podía decirse que voló, pero todo quedo en su mismo sitio, en el lugar donde siempre estuvo, todo igual con la intensidad, que la razón de ser debe tener. Podía despacio a hurtadillas buscar la sonrisa que siempre aparecía, y ese nerviosismo tan particular a modo de calambre, que hacia resurgir una cadena de neuronas estimulando a su paso todo el recorrido. Me admiré de todo y por todo y mucho más al comprobar que yo estaba viva, que a pesar del impulso y del vapuleo de mi existencia, allí permanecía impertérrita. Que inesperadamente había llegado un vientecillo suave arrastrando una brisa dispar pero equivalente. Todo quedó en su mismo sitio al esbozarse los detalles...todo. Hasta un te quiero desnudo, y la alquimia de compartir una canción. Ahora la mañana pinta azul, y una brisa mágica rueda por las esquinas.