El devenir de un instante superfluo, el incesante escalar del humo en un cigarrillo, la estrecha relación de pasos encadenados, la subida hacia lo imposible, todo, todo cuanto menos visible y real, colocado ante nuestros ojos, apareciendo, como decorado de un escenario abstracto. Las agujas del reloj que al antojo del tiempo un día se quedaron quietas, no consiguieron parar el flujo de la sangre por las venas, los besos y los suspiros forman parte perfecta de la topografía, hay caminos opacos y fríos donde se llega muy duro. Se puede poner un destino al orgasmo y la desidia, sin lastimar ni constituir una trampa, se puede sucumbir al feroz gemido del anhelo, sin encapsular para ello, con una esfinge el deseo. Siempre se descifrará el enigma de los ritmos propios y se aprenderá a amar desde el amando. El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
lunes, 12 de julio de 2010
Enigma de los ritmos propios
El devenir de un instante superfluo, el incesante escalar del humo en un cigarrillo, la estrecha relación de pasos encadenados, la subida hacia lo imposible, todo, todo cuanto menos visible y real, colocado ante nuestros ojos, apareciendo, como decorado de un escenario abstracto. Las agujas del reloj que al antojo del tiempo un día se quedaron quietas, no consiguieron parar el flujo de la sangre por las venas, los besos y los suspiros forman parte perfecta de la topografía, hay caminos opacos y fríos donde se llega muy duro. Se puede poner un destino al orgasmo y la desidia, sin lastimar ni constituir una trampa, se puede sucumbir al feroz gemido del anhelo, sin encapsular para ello, con una esfinge el deseo. Siempre se descifrará el enigma de los ritmos propios y se aprenderá a amar desde el amando.