lunes, 26 de julio de 2010

Bolero sin final

El viento sopla envolviendo las almas, y dejando escapar cantidad de energía, tendría que haber dicho en mas de una ocasión que en el ecuador de la vida no se aprende a caminar, es desde un sueño, desde este sueño encantado, donde los pensamientos son elevados y altruistas y poco utilizados ni tan siquiera por nosotros mismos. Trato de entender como opera el curioso destino y se que solo puedo existir, cuando mi piel puede volar. Un sin fin de música y de color acompaña un bolero sin final, con el ritmo llevado por el instinto, que según la partitura del momento estalla de latente vida en su interior. El hallazgo de la serenidad hila milimétricamente la sabiduría con el corazón y ven el sentido y la sed de sentirme tuya, de sentirte mío.