martes, 8 de junio de 2010

Yo me olvido

Es muy antiguo saber que no hay mejor pasatiempo que subir la cuesta sin llorar ni gritar, guardando siempre la compostura. El amor aferrado lacrado en la vida se deja moldear para sacudir la tristeza y seguir sonriendo. Con el baño de caricias húmedas crece la soledad y abronca el humor envolviendo ideas, cubriendo heridas sin cicatrices a la vista. Es entonces al alba cuando se encapsulan los gemidos y se erosionan los orgasmos respirando viciado el aire. Luego hay madrugadas donde se traga la luz y emanan las palabras, neutralizando las caricias y se conserva la calma. A veces es condición del amor olvidarse de nuestros nombres, de no tener descanso, de dormir entretinieblas. Búscame, recuérdame que yo me olvido. Hoy...hoy ya no lloran mis miedos