domingo, 13 de junio de 2010

Un contigo ó un conmigo.

Una caricia, una mirada solo bastaba para hacer salir el sol, haciéndose el silencio bajo su luz, en un murmullo de recuerdos que desvisten a la noche. Se van quemando los sentidos y el fuego arde, envueltos en mantos blancos resguardan sus besos y esconden la piel. Interiorizarse con la emoción de los vientos haciendo fluir el espumoso agua de las estrellas, que poco a poco van desapareciendo, así vamos filtrando la tierra en el rumor de la vida. El amor errante vislumbra la quebradiza y antojadiza luz dibujando trazos vespertinos, los caminos inquietantes se enlazan, dejando a su paso un reguero de sueños, en el delirio de un cálido pero frio día. Se puede confiar aunque las ráfagas de fuerzas vengan soplando caricias, si no hay un como, o un cuando, dibujare en tu boca mis labios, y habrá un contigo ó un conmigo.