jueves, 17 de junio de 2010

Sueños invocados

Los ojos se volvieron vítreos, como las botellas que adornan las estancias más cómodas y elegantes, acudían las lágrimas como pequeños charquitos contenidos en un suspiro que no dejaba de ser otra cosa que una cerca. En retrospectiva la respiración se tornaba por momentos más rápida y angustiosa, la calma lo inundaba todo balanceandose para encontrar respuestas. Navegaba sola, virando de vez en cuando la nave a la esperanza. Amplificada por correr, por elevar el movimiento de su cuerpo que resultará concluyente cuando se haga una enamorada experta. No hay oscuridad, ni demonios que la revistan, es una mañana volatilizada en el sublime sol, con cantos que anuncian la llegada de un futuro y sueños invocados