miércoles, 16 de junio de 2010

Debilidad de vértigo

Embeberse para dentro, recogiendo todo el ser a puñados, apretando y concentrando toda la energía y la carga positiva en un pequeño trozo, tan diminuto que una mano sola lo abarca. Así aparece en pequeñas dosis la hilaridad de un sentimiento, que en un silencio desgarrador, trata de encontrar una rendija para lanzar al exterior su grito, su voz, ser oído y llegar, en el momento justo a quien lo espera, a quien lo está deseando recoger, adueñándose para si como el que se apropia de la vida. Hasta la espera puede durar el tiempo justo, miro esa esencia que señala un reto y puedo observar las palabras ardientes, que generan el murmullo de un gemido con debilidad de vértigo, es así cuando podemos robarle a la experiencia el resto y descubrir una caricia en un rostro deshojado, mientras la inspiración nace de una fabula.