Contemplaba el paisaje bien pegada a la ventanilla, tras el cristal una tras otra, las imagenes se sucedían como si de una película se tratara, pensó que hermosura, que autenticidad de color. A veces en el devaneo interior, la belleza puede ser consecuencia de una lucha encarnecida de lo mas guardado, de lo más oculto, de lo que se preserva para uno mismo, para tenerlo siempre muy suyo, para que las divagaciones y las intrigas permanezcan siempre muy dentro. Lo más bello esta en las profundidades mas remotas del ser, y solo en ocasiones concretas lo dejamos salir, siempre en función de lo que la circunstancia de otra persona nos interese o nos guste. Sonrió, tras la evasión siempre se concatenan diferentes situaciones, o se crea un paralelismo entre lo que se percibe y lo que se piensa, la realidad lo que los ojos en esos momentos divisaban era de lo más lindo, un cuadro precioso que a la vez podía regocijar la vista, deleitar el alma y gozar el ser.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Paisaje
Contemplaba el paisaje bien pegada a la ventanilla, tras el cristal una tras otra, las imagenes se sucedían como si de una película se tratara, pensó que hermosura, que autenticidad de color. A veces en el devaneo interior, la belleza puede ser consecuencia de una lucha encarnecida de lo mas guardado, de lo más oculto, de lo que se preserva para uno mismo, para tenerlo siempre muy suyo, para que las divagaciones y las intrigas permanezcan siempre muy dentro. Lo más bello esta en las profundidades mas remotas del ser, y solo en ocasiones concretas lo dejamos salir, siempre en función de lo que la circunstancia de otra persona nos interese o nos guste. Sonrió, tras la evasión siempre se concatenan diferentes situaciones, o se crea un paralelismo entre lo que se percibe y lo que se piensa, la realidad lo que los ojos en esos momentos divisaban era de lo más lindo, un cuadro precioso que a la vez podía regocijar la vista, deleitar el alma y gozar el ser.