Hay un suspiro en cada amanecer y una gota de rocío que se desliza sobre un mundo que a veces necesita de empeño para escabullirse y llegar al suelo. Equilibrada, en un paraninfo donde las inquitudes vuelan a mañanas de otros días, que igual quedaron inmóviles o huelgan de no llegar. Miro, descubriendo las marañas en la aurora blanca aún, que abrumada y pétrea no quiere aparecer. Te redescubro vida, más extraña en cada nuevo despertar, miras, remiras, no hay alcance de comprensión para aquellos que no entienden la llegada del cenit en ocasiones repetido. Vuelvo a ti, desde arriba, donde diviso el hermoso estallido de un cuerpo que explosiona, a sacudidas lentas y reiteradas, revolviendo estampidas, de exaltación y climax. En el porvenir de un hoy que dejó su ayer en un frenesí de agitación y escalofrío. Regreso al mañana con el alma sin prejuicios dejando tras de mi las marcas que dejaron incoloro el amor.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
domingo, 10 de julio de 2011
Estallido de un cuerpo que explosiona.
Hay un suspiro en cada amanecer y una gota de rocío que se desliza sobre un mundo que a veces necesita de empeño para escabullirse y llegar al suelo. Equilibrada, en un paraninfo donde las inquitudes vuelan a mañanas de otros días, que igual quedaron inmóviles o huelgan de no llegar. Miro, descubriendo las marañas en la aurora blanca aún, que abrumada y pétrea no quiere aparecer. Te redescubro vida, más extraña en cada nuevo despertar, miras, remiras, no hay alcance de comprensión para aquellos que no entienden la llegada del cenit en ocasiones repetido. Vuelvo a ti, desde arriba, donde diviso el hermoso estallido de un cuerpo que explosiona, a sacudidas lentas y reiteradas, revolviendo estampidas, de exaltación y climax. En el porvenir de un hoy que dejó su ayer en un frenesí de agitación y escalofrío. Regreso al mañana con el alma sin prejuicios dejando tras de mi las marcas que dejaron incoloro el amor.