lunes, 30 de mayo de 2011

Cosechando el momento de dicha

El espejismo de un ardor incontrolado, la quemazón de la piel al excitarse, delirio y arrebato que compunge y fluye por el vestíbulo, dibujando de color el borde de la aureola. Aroma que quiere deleitar en unos senos disfrazados de perfume mostrando las formas sin reservas, donde van a parar las escaleras de tu vientre. No tiene color el pecado, en la entrepierna de un susurro donde viene a desembocar la lujuria. Sucumbió al roce de una caricia y una mirada, desnuda llena en el mojar de las sabanas haciendo un pleno de besos te vuelvo loco, me vuelves loca, somos piel devorandonos, temblor con el recorrido de los dedos, que nos empujan hacia profundidades, espasmos en el vientre y la espalda, centros del origen del deseo. Placentero orgasmo, sudando amor, cosechando el momento de dicha, descorchando, bebiendonos nuestros cuerpos se agrieta el aire, tus ojos murieron, tu cuerpo ya no era tu cuerpo solo el lugar para el siguiente beso.