sábado, 28 de mayo de 2011

Memoria de dias feroces.

Evadir, con los ojos clavados en lo más profundo centrando las posibilidades, tras lo hostil de la esperanza y lo afable del angosto interior, de aquellos, que creemos en lo maravilloso que hay aun en el ser. En este punto irreconcilliable, donde estar en equilibrio no resulta nada difícil, y las sorpresas se encadenan, haciendo que la felicidad aflore en forma de sonrisa, imitando así la primavera. No dar ni un solo paso más, los dados fueron firmes y seguros. Descubrirte tragándote la vida, no es sentencia y la historia trémula continuara. Mi sombra planea sobre ti, muda, silenciosa, buscándome me encontraras, en la brisa, en las húmedas palabras, en la memoria de días feroces plagados de suspiros.