domingo, 3 de abril de 2011

Al despertar de los milenios.

Todo lo bello se desdibujó en un momento, un profundo respiro, una inspiración casi denostada por aquel tremendo instante. Mirando con los ojos cristalinos arrasados de lágrimas, tanta emoción parecía desbordar el curso de la sangre en las arterias, volviendo la magia al sentir tu aliento. De esta forma peregrino por una y mil veces hacia ti, contra mi espíritu no hay amenaza suficiente, y así tienden a desparecer las fronteras como un ramo de estrellas y el alma hilvanada. Ni tan siquiera la fuerza de dioses y titanes desvían el efecto de tu voz susurrante. Tus mensajes se transmiten con un deseo inconmensurable que altera la realidad de mis sueños, al despertar de los milenios necesito renacer pletórica de caricias y besos, atrapando las horas, asumo pues lo novedoso del lenguaje, y puedo ver en el espejo la ilusión que se derrite.