
Los cuerpos jadeantes brindan con muchas gotas de pasión, si las ilusiones no respirasen al huir se
abriría la herida. El ansia palpita en las silabas, lentamente lo salvaje de los cuerpos hace que los vientres se unan y de forma voraz los latidos al huir provocan sofocos, resuello y suspiros. Y me pierdo por que estoy perdida entre tu cuerpo y tus manos, el tacto del deseo sube a mi mundo, vivo con mil sentidos y me embeleso en tus labios, me fascinan tus ojos, me fascina tu mirada, esta noche
podría ser salvada pero quiero sucumbir al
éxtasis, la felicidad es
efímera como las tardes de otoño.