sábado, 27 de agosto de 2011

Emociones de cristal

Hubo momentos buenos, menos buenos, sentidos, menos sentidos y dulces, en todos ellos una sonrisa a veces carcajadas y amenudo satisfacción. Todo corría y pasaba por entre los dedos como el agua que se desliza suave y despacio por entre las manos. Aun así no era difícil, bastaba con un mirarse los ojos para sentir el ritmo y la magia de cada momento. La vida era cuanto menos dúctil y el pasear por ella nos relajaba y abría los sentidos, en un experimento tan sensacionalista que hacia expansionar el lugar mas recóndito de los adentros del alma. Al final de todo el equilibrio se inclina de forma precisa hacia la responsabilidad que precisa un espacio consciente, de movimientos recién nacidos, y es entonces, cuando clamamos queriendo no morir, ni traspasar la frontera, donde los sentimientos quedan quietos. Recomenzamos viendo amaneceres para que fluyan nuestros ríos internos y avanzamos para ser afluentes de amor, erigiendo tempestades para naufragar ideas y emociones de cristal.