lunes, 12 de abril de 2010

Marea de recuerdos

Dentro de poco se encenderán las luces de neón, un repicar nos vestirá en la lejanía. Habrá días alegres de verano y oscurecerá el día terminandose después. Echaremos de menos los espacios y echaremos de menos nuestras charlas al cobijo de la chimenea. Sentados en el umbral perdido, punto de ideas en ruinas, tragedias consentidas en una mente abierta. Clamo el vértigo de mi vida que desea florecer a la savia de una noche hermosa, mi cuerpo se dilata en brechas, contaminando los deseos de reflejos, pendiendo en vendas de sedas magistrales. Hay un tiempo roto sellado por el rapto de una esperanza, confusos instantes regando la melancolía vuelo a las aprisionadas estrellas testigos de una marea de recuerdos. La evidencia un estado especial deseado y transitado, el placer de las intensidades de este tiempo.