viernes, 16 de abril de 2010

Dualidad amable

Un alba debilitada se derrama hacia oriente, dirigirse hacia los confines del mundo no es fácil, no es fácil poner rumbo hacia un horizonte lejano, se mueven con cansancio y sin tregua los paisajes tristes. Nacida en la misma tierra en la que los sueños y pensamientos se desvanecen, muere la tarde y la noche callada se asoma. Ese telón de pasajes y circunstancias, de posesión de estragos de un silencio, tormenta de espejismos que se cancela cuando abres tu alma, es la presa del desgarro por el silvestre vértigo de la mirada. Esta noche quiero soñar contigo donde la espiración enrojecida late y nos mancha en el abrazo en galantes siluetas de frágil dualidad amable, en el desgranado y empapado paso, donde se escurre el beso de la parada, que sin óxidos inunda el aire cálido.