miércoles, 17 de febrero de 2010

Más y más

Hay milagros nocturnos, si al fin te enciendes como una estrella, y el alba pasa de puntillas cuando nos fumamos la madrugada. Podemos jugar a encontrarnos, al surgir de la oscuridad y descubrir cada noche que se arde mejor en el infierno y que los cielos no están hechos para nosotros. Marcamos con las manos el inicio del placer conduciendo los dedos sobre las vertientes de los cuerpos desnudos, ahí donde se agita el sexo, donde el grito ahogado llega su máximo de placer, yendo a lo mas profundo donde anidan miedos y culpas. Conducirnos sin prisa a través de las imperfecciones, sobornar los latidos y reparar con los besos los fallos. Los cuerpos se agotan de amarse,cuando hemos llegado a lo mas lejos a lo mas profundo, lloran, gritan, gimen, lo anunciamos con un suspiro. Mientras un nudo se aloja en nuestras gargantas, las pieles claman delirando ante el encanto de los gemidos desnudos, creando un elixir provocativo que se disuelve con singular fuerza dándonos a desear, cada vez más y más.