Una sonrisa, escueta nada de exagerada, y a la vez plena de felicidad iba iluminando el rostro poco a poco con la picardía suficiente de que algo se oculta. Dejar la mueca en suspenso y la fortuna del asombro en puntos suspensivos, a sabiendas que hay cantidad de lunas que observan desde arriba los secretos enterrados en cada palabra que se articula. La inmensa dicha hace que se encienda ese par de ojos soñadores. Tal vez el gusto de reconocerse en un eclipse tan irreverente, sugiere, intenta y conmueve los constantes pensamientos. El corazón habita también en los mismos sueños donde la oferta de las mil y una noches se dispone con el valor suficiente para no oxidar el fuego de enigmas, y a no perderse mientras el desconocido objetivo son las caricias.El ser humano que sabe soñar despierto, crea sus propios sueños en el mundo...y los vivirá tarde o temprano.
lunes, 30 de agosto de 2010
Sugiere, intenta y conmueve
Una sonrisa, escueta nada de exagerada, y a la vez plena de felicidad iba iluminando el rostro poco a poco con la picardía suficiente de que algo se oculta. Dejar la mueca en suspenso y la fortuna del asombro en puntos suspensivos, a sabiendas que hay cantidad de lunas que observan desde arriba los secretos enterrados en cada palabra que se articula. La inmensa dicha hace que se encienda ese par de ojos soñadores. Tal vez el gusto de reconocerse en un eclipse tan irreverente, sugiere, intenta y conmueve los constantes pensamientos. El corazón habita también en los mismos sueños donde la oferta de las mil y una noches se dispone con el valor suficiente para no oxidar el fuego de enigmas, y a no perderse mientras el desconocido objetivo son las caricias.