lunes, 8 de marzo de 2010

Y otro puede llegar

Soy parte de este todo, pertenezco a la vida lo mismo que me pertenezco a mi misma, aun sabiendo que en el horizonte no hay para mi un nuevo día, aun a sabiendas que en las mas oscuras noches no heredamos nada de la luna y nuestros movimientos se inmutan a la sombra. Cuando los ojos son como soles en una hermosa tarde de primavera, y el tiempo es como la suave arena del mar, es entonces el amor solo palabra sin acción y el ego es necedad del placer. Yo escribo en las noches y no logro comprender, si contemplas una forma más radical que te distraiga y te deje sin complacencia, para tener un mismo código que fluya por un canal sin necesidad de palabras, la vida es un nuevo paso, modifica el color del cielo, el humor de la mujer, el sexo de la tierra. Yo acabo, y otro puede llegar y cambiar lo que lee.